viernes, 6 de junio de 2014

¿Porque existe un Pensamiento Nacional?

Si hay un Pensamiento Nacional es precisamente porque hay otro, al que algunos, tildarían de no nacional o internacional. Si  a esto, lo planteamos de esta manera, entenderíamos casi de manera costumbrista este tema y veríamos a los pensadores nacionales como sabios con bombacha de gaucho o gorrito coya. Mirada que nos llevaría a comparar los Bosques de Palermo con el Central Park o al obelisco con la Tour Eiffel y en un par de discusiones podríamos pensar como Beatriz Sarlo.
Pero no: existe un Pensamiento Nacional, porque hay otro que es antinacional. El Pensamiento Nacional se amasa en la historia argentina en los fogones encendidos en las luchas contra el imperialismo, este se desarrolla en la realidad de la semicolonia que caracteriza a las naciones sudamerticanas desde las guerras por la independencia. Es por lo tanto la reacción dialéctica a esta realidad de opresión que todavía vivimos. Es nuestra realidad semicolonial la que cocina este pensamiento, no es un estilo o una variedad de temáticas: es un grito de liberación que clama de nuestro pueblo inmerso en la realidad de nuestra tierra. Lo expresan quienes entendieron que la realidad semicolonial debe crear sus anticuerpos a una pandemia que solo afecta a la semicolonia y que antídotos pensados en otras latitudes solo terminan potenciando la acción letal del virus imperialista.
Festejamos la creación de la Secretaria para la Coordinación del Pensamiento Nacional, pero también decimos: es característica propia del Pensamiento Nacional su espontaneidad y poco academicismo en sus categorizaciones (precisamente las categorías académicas son parte del pensamiento antinacional) por lo tanto, el Pensamiento Nacional no debería ser coordinado sino promovido. Planteamos esto apoyados en el párrafo anterior, es expresando claramente la contradicción Patria o semicolonia que este pensamiento nacional retomara el esplendor de otros años, porque es en la fragua de lo cotidiano que se expresaron sus mejores plumas.
La Patria se debate hoy como ayer entre  liberación o dependencia y es tarea de quienes se expresan dentro del Pensamiento Nacional retomar los conceptos de este pensamiento y expresarlos sin ruborizarse respondiendo a vergüenzas impuestas desde la metrópoli.

Gabriel Vàzquez Monico
Americano de la Banda Oriental

martes, 3 de junio de 2014

Recuperación del Peronismo de San Miguel: LA ESCUELITA PEJOTISTA POR DENTRO

Recuperación del Peronismo de San Miguel: LA ESCUELITA PEJOTISTA POR DENTRO
Al PJ de San Miguel le pidieron prestadas las instalaciones y los peronistas de San Miguel no nos podiamos negar, "los únicos privilegiados son los niños". La responsabilidad por esto nos excede a los peronistas, respondimos a una necesidad popular con lo que teniamos. No fuimos mezquinos, ni nos llevamos por especulaciones.La responsabilidad por la falta de infraestructura no iba a ser nuestra por negar un edificio que hasta el 15 de diciembre de 2013 estuvo cerrado por largo tiempo. A pesar de este comodato nuestro PJ esta en funcionamiento, más allá de valorizaciones, y eso es lo importante.  

sábado, 19 de abril de 2014

El galileo rebelde y la llegada del hombre nuevo.

Hace algo menos de 2000 años, un pequeño grupo de judíos pobres proclamaba que Dios se había hecho hombre, que con este acto de máxima humildad anunciaba la llegada del reino de los cielos, el fin de la injusticia y el tiempo de la felicidad. El camino era la conversión a un Hombre Nuevo, que guiado por las enseñanzas de Jesús lograría el final de la injusticia y obtendría la felicidad.
Podríamos decir que Jesús no era Dios y que por eso llevamos mas de 2000 años en una lucha fratricida que solo nos aleja de la justicia y la felicidad, también algunos dirán que el mal también existe y que de aquí surge nuestro infortunio. Los peores, los hipócritas, dirán que esta vida es una prueba para lograr la próxima y nos tocó para sobrellevarla.
La verdad que el reino de los cielos en la tierra, con justicia y felicidad, era próximos para aquel grupo de judíos pobres, era una “utopía” que se haría realidad para remediar el dolor que padecían por la opresión del Imperio Romano y las oligarquías propias que pactaban, en provecho propio, con estos. El reino de Dios seria en la tierra, al igual que lo había sido el jardín del eden, del que los hombres fuimos expulsados por nuestra soberbia.
Que Jesús sea Dios o sea Hombre queda reservado a la Fe, que cada uno tenga la dicha de poseer o no. Lo que sí sabemos es que el Jesús que conocemos era un judío pobre, hijo de un carpintero, que nació perseguido y su madre lo trajo al mundo en un establo, que conoció el trabajo y la injusticia, que se cultivo en el amor y la solidaridad. Que cuando hombre nos hablo que cuando observemos la paja en ojo ajeno, primero veamos la biga en el propio; que proclamo bien aventurados los pobres y los perseguidos por la justicia (o poder), que disputo con quienes mercantizaban las enseñanzas de Dios, que sano al enfermo, que fue solidario con los perseguidos por lo prejuicios, que supo dar oportunidad al que manifestaba arrepentimiento y compartió el pan.
A casi 2000 años de su prédica y de su  sacrificio (dicho esto en el sentido del esfuerzo que puso en su predica, tanto como en las motivaciones que lo llevaron a la cruz) parece que sus palabras cayeron en saco roto o se proclamaron desde los más rancio del poder, para conservar la injusticia y promover la infelicidad, motivados estos, en el egoísmos del que no pueden desprenderse.
Pero no, Jesús nos dejó la clave para lograr la Justicia y la Felicidad, la conversión a un Hombre Nuevo o la construcción de un Hombre Nuevo, que debe tener como precepto principal, “Amaras a tu prójimo como a ti mismo” y si, es verdad, para esto hay que desprenderse del egoísmo, de la comodidad de la auto complacencia y cultivar la solidaridad y el amor por el otro y parece que pidió, a los hombres (viejos), el mayor de los sacrificios que pueden dar y llevamos 2000 años vagando por las tinieblas de la duda y buscando las excusas que nos justifiquen en nuestro egoísmo. Pero también en estos casi dos milenios existieron y existen grupos de humanos que cree que el Hombre Nuevo es posible y que es el camino a la Justicia y la Felicidad, hombres y mujeres que recorremos distintas vertientes, pero que debemos lograr confluir en el torrente que se haga rio y alcance el mar de la Justicia y la Felicidad.
Felices Pascuas!

Gabriel Vázquez Mónico

sábado, 5 de octubre de 2013

La punta de la lanza (de tacuara) el vástago y quien la sostiene.

La punta de la lanza (de tacuara) el vástago y quien la sostiene.
Una aproximación estratégica.


Los que entendemos que el futuro de nuestro pueblo está en construir la fuerza político-social que sea capaz de concretar un proceso transformador (revolucionario) que corone 200 años de luchas por la emancipación política, económica y social de nuestro pueblo,  debemos reflexionar sobre nuestra arma de lucha histórica, que tantas batallas a vencido en nuestra primera independencia y que por tanto coraje supo ser sostenida, en nuestra lucha por el modelo político de nuestra nación en el siglo XIX.  La tacuara (o lanza) 
En la tacuara en lucha podemos distinguir tres elementos: la punta, el vástago, y quien los empuña. El vástago es la parte fundamental de esta arma, es lo que la diferencia de ser un cuchillo, porque tanto la lanza como el cuchillo hieren o matan  y ambas deben ser empuñadas por alguien. El vástago o vara también es un arma, pero sin punta es mucho menos efectiva, tanto como la punta (cuchillo) sin vara. Pero ambas son solo un objeto inerte sino existe quien las empuñe.
A esta altura podemos asegurar que una tacuara es mucho más efectiva que un cuchillo, pues nos da letalidad como el cuchillo, pero mucha más seguridad y efectividad a quien la empuña, por la distancia que nos ofrece la vara o vástago de nuestro enemigo. También ya podemos asegurar que punta, vara y quien la empuña es el arma, por separado estamos indefensos.  
Si tratamos de llevar esta descripción a un movimiento político, podemos encontrar tres sectores: La vanguardia (la punta) la dirigencia del movimiento (la vara) y el pueblo (quien la empuña).
La tacuara, el arma (la herramienta), registra constante tención intrínseca, la punta (vanguardia) ya es arma por sí sola y es la que produce los mayores daños al enemigo. Lo que le permite arrogarse la autoría de los triunfos sobre la vara, a la que puede acusar también de tener mucho menos importancia en la batalla y hasta cierta pasividad, dado que sola, su letalidad es mucho menor y esto la pone mucho más propensa a no enfrentarse.  La vara (o vástago) también ve con recelo a la punta porque si esta se mantiene junto a la vara, la misma no encuentra justificación para la inactividad.  Cuando la vara no avanza, la punta se ve tentada a asumirse cuchillo, y a convocar al pueblo a que lo empuñe directamente. El pueblo, quien empuña, responde a estas contradicciones en el arma (herramienta) con repliegue, la vara y la punta juntos le dan la seguridad al pueblo de tener una herramienta segura que le permite que la lucha se desarrolle a una distancia prudente del enemigo, esta seguridad la ofrece la vara. El pueblo, que se sabe débil, no acepta la tentación de la vanguardia (punta) por lo peligroso de una lucha a cuchillo, siempre opta por la vara que aunque menos letal que la punta, sigue siendo arma y le permite la defensa aunque menos sea, porque la vara (la dirigencia del movimiento no tiene razón de ser si no sirve al pueblo). El pueblo empuña el cuchillo cuando ya no existe vara, y esto se materializa cuando la sociedad está al borde de la disolución, la oligarquía se expresa en toda su brutalidad (y doblega a la dirigencia) o el imperialismo se muestra con propia tropa y bandera, es decir, cuando el pueblo ya no tiene que perder.
A la punta (vanguardia) que se encuentra en el extremo del vástago, le es simple, perder contacto con la temperatura popular, dado que su relación con este, lo hace a través de la vara, porque la vanguardia surge del ceno del movimiento como su expresión más radicalizada y su contacto con éste necesita del marco simbólico y el entramado político que sostiene la dirigencia. Aquí surge otra característica de la punta (vanguardia), que es, que por su propia naturaleza (la vanguardia no participa del movimiento desde la pertenecía popular, o de clase, sino llega a este desde una construcción intelectual, muy loable por supuesto) y por esto, tiene una distancia con el pueblo, que si no se ocupa a conciencia de disminuir la convierte en una patrulla perdida. Y por todo lo que hemos dicho antes, esto sucede cuando se separa de la vara y por consecuencia del pueblo. Porque por propia dialéctica, la relación fundamental de la punta es con la vara. Las puntas (vanguardias) suelen no poder salir de esta relación dialéctica con la vara (dirigencia del movimiento) y concentrar su accionar político en una falsa contradicción, vara contra punta, en la búsqueda de ocupar el lugar de la vara para convertir al movimiento en solo vanguardia. Cosa que nunca acontece, y si fuere así, lo único que se logrará, es dejar al pueblo con solo un cuchillo como arma, ante un enemigo que no se expresa de forma suficientemente clara, como para que el pueblo asuma el riesgo de avanzar de esta manera (no hay condiciones objetivas)
La materia del pueblo son hombres y mujeres, la materia de la vara es vegetal y la punta es de metal, es decir, por propia naturaleza  (o en otros términos: por la modificación que produce en sus conciencias los tres  diferentes roles (condiciones materiales de vida)) sus lugares en el movimiento no son intercambiables, es decir, una vanguardia no puede convertirse en dirigencia (manteniendo las características de vanguardia), porque mientras intente hacerlo asumirá el rol de quien pretende desplazar, con todos los vicios que a estos (antigua dirigencia) le eran criticado desde la vanguardia ,logrando de esta manera, dejar al pueblo solo con una vara para empuñar, sin punta (para avanzar) y una dirigencia que no fue superada, sino, desplazada y a vistas del pueblo, solo para ocupar sus lugares y disfrutar de los beneficios que estos tenian (poder), porque recordemos, que los roles no son intercambiables -y que el ser produce la conciencia- por lo tanto estos dirigentes tendrán otras caras y el mismo traje. Es el movimiento en su avance colectivo, quien logrará que cambien los trajes, aumentando los niveles de conciencia del pueblo en su conjunto,  logrando de esta manera, un avance conjunto del movimiento.  

A esta altura podríamos sostener que la herramienta que un pueblo necesita para avanzar camino a la liberación nacional y social, es la tacuara (o lanza) con su vara (dirigencia) y su punta (vanguardia) en una equilibrada tensión dialéctica que los mantenga unidos. Es verdad, hasta este momento no hemos hablado de la conducción ¿y donde la pondríamos en esta metáfora de la tacuara? La conducción sería la catalización de los deseos populares de dignidad que se expresan en una persona, es decir, el emergente de los niveles de conciencia del pueblo y quien desde ese mandato, empuña la tacuara, con su vástago (dirigencia) y su punta (vanguardia) en búsqueda de enfrentar las batallas (desafíos) que el pueblo está dispuesto a llevar adelante, y para esto es fundamental que el conductor pueda asirse a la tacuara y que esta tenga vástago y punta sólidamente unidas.


Entonces: el campo de batalla es la historia; el imperialismo y la oligarquía quienes defienden sus privilegios y el pueblo luchando por su dignidad con su arma, la tacuara.  

Gabriel Vázquez Mónico
Americano de Las Provincias Unidas del Rio de La Palata.

viernes, 5 de julio de 2013

¿A quién debemos votar?

Para avanzar en el proyecto nacional y popular

Los que participamos de este proyecto colectivo, que comenzó en 2003, lo hacemos desde la certeza de que una argentina (la de la exclusión social) se había acabado y no por implosión, sino, porque un pueblo supo reaccionar ante tanta decidía, inspirado en un recuerdo que latía en su dignidad: los años felices de la revolución justicialista. Felicidad que sin duda no les llego a muchos hasta 2003, pero que si vivía en la cultura  y el sentir popular, que se expresaba en cada uno de los habitantes de esta tierra, en la convicción que la dignidad es posible y es un derecho.
Tanto en octubre de 1945, como en  los duros años de la resistencia peronista o en la lucha por el retorno democrático y sin dudas en las jornadas de Diciembre de 2001, fue el pueblo en su conjunto el protagonista de poner a la Patria en camino de la igualdad y la dignidad.

Este 2013 nos pone ante una nueva coyuntura electoral en un proceso de expansión de los derechos del pueblo y con la responsabilidad de tomar (los militantes y dirigentes) las decisiones correctas que produzcan la segura continuidad de este proyecto transformador.
Las fuerzas populares tanto sociales como políticas se encuentran en un empate hegemónico con las fuerza de la reacción. Las disputas en el plano económico ya no son disputas sino enfrentamientos por la distribución de la riqueza. Mientras desde el gobierno se estimula la producción y el consumo inyectando dinero, con la obra pública, los subsidios a la energía, al transporte y con los planes de dignificación social. La reacción enfrenta esto presionando el tipo de cambio a la alza para favorecer a los sectores agroexportadores (motivadores de una primarización productiva) y provocar el deterioro del salario real y una consecuente redistribución regresiva del ingreso, como también  apropiándose de los avances del salario real con la suba de precios, logrando de este manera ganar más con la misma capacidad instalada y también absorber de esta manera los recursos que el estado nacional pone en la economía para promover el desarrollo económico y social. En el plano de la comunicación, la batalla es feroz, la mentira, la difamación, el ocultamiento de la información (instalando temas en la agenda social que solo alimentan el morbo social) buscan el desanimo y la banalización de la noticia, convirtiendo a los medios de comunicación social en verdaderas tribunas de doctrina de la reacción. Pero el empate hegemónico se evidencia de forma clara en la disputa sobre donde surge la legitimidad del Poder Judicial. Es aquí donde la reacción se defiende en su última trinchera; la actual reglamentación para la designación y remoción de jueces deja fuera a la voluntad popular. Esto no es casual, desde los orígenes de la republica los jueces han pertenecido a las clases dominantes y “la familia judicial” se ha comportado como una corporación – decía el Martín Fierro: “hacete amigo del juez, no le des de que quejarse…” Que el proyecto político que iniciamos en 2003 se encuentre en disputa con el Poder Judicial, donde este impide con medidas cautelares o declaraciones de inconstitucionalidad, avances del Pueblo en su camino hacia una Democracia Social, evidencian la hipótesis del empate hegemónico, es decir, dentro del marco de la republica que consagra nuestra constitución actual estos son los limites para el avance popular.  Hoy la reacción pugna por mantener sus privilegios y las fuerzas de la transformación quieren abrir la etapa que nos llevará a la nueva sociedad, la de la Justicia Social.

La pregunta es ¿quiénes deben ser los que sostengan esta disputa hasta hacerla vencer o  a quienes debemos sumar o dar nuevo protagonismo para lograr este objetivo?
La respuesta que surge rápidamente, será porque está de moda, es: debemos dar ese rol a la juventud. En parte es la respuesta, pero el hecho de ser joven no garantiza, de ningún modo, la adhesión al Proyecto Nacional y Popular, sino miremos las listas de la reacción que tienen tantos jóvenes como las nuestras o más. Tampoco lo son los niveles de instrucción que tengan nuestros representantes, dado que los cuadros de la oposición acumulan paredes de diplomas. La popularidad artística o mediática quedan descartadas. La experiencia en la gestión, de la que tanto se habla también acumula, en gran parte, a los responsables del desastre.  
Entonces ¿a quienes tenemos que sumar a este proyecto para asegurar su continuidad? A esto respondo: a quienes han sido dignificados en estos años, a los que no tenían esperanza y hoy la experimentan, a los que saben que el resto de su vida ya no será un calvario, a los que saben que avanzamos y todavía esperan para concretar la dignidad, a los que todavía no llegamos, es decir, dar protagonismo al pueblo, a los vecinos, al hombre y a la mujer de a pié.
Como lo exprese al inicio de esta nota, fue el pueblo, siempre, quien ha puesto a La Nación en camino de la dignidad para todos.
Solo el Pueblo Salvará al Pueblo  
Creo que las listas que buscan representar al Proyecto Nacional en San Miguel, son diversas y esto es lo que debemos preguntarnos para saber a quién votar.
Gabriel Vázquez Mónico

CP Descamisados – San Miguel